Revisión

Es conveniente, en cualquier programa de gestión de roedores, que quienes realizan el control tengan una expectativa de la escala de tiempo en que se puede lograr el control. En cuanto a los anticoagulantes se refiere, una escala de tiempo inicial adecuada para el control podría fijarse en 14 – 35 días. Si el control se logra dentro de este tiempo se habrán cumplido los objetivos y las expectativas.

Si, por el contrario, los registros indican que sigue habiendo actividad de roedores después de este período, entonces es apropiado que se realice una revisión para determinar las posibles razones que han llevado a la prolongación del tratamiento. Esta revisión debería incluir no sólo a quienes llevan a cabo las operaciones de control de roedores y ejecutan el programa, sino también a los responsables del lugar en que se está llevando a cabo el control.

Esta revisión debe buscar, utilizando los registros disponibles, identificar por qué se ha prolongado el control y qué acción es necesaria para alcanzar el éxito. Debe revisarse todos los aspectos de la operación mediante un análisis detallado de los datos. Debe incluir la idoneidad de la inspección inicial, la correcta colocación del cebo, si el cebo es apetecible para los roedores, la densidad de los cebos y la frecuencia de las visitas, el grado en que podría mejorarse la gestión del entorno para ayudar en el control y cualquier otro aspecto relativo a la naturaleza de la infestación.

Entre las cuestiones estudiadas debe estar el perfil de ingesta de los cebos. Si los registros indican que el consumo de cebo es reducido debe revisarse la estrategia de cebado empleada. Si el consumo de cebo es bueno, pero no se está logrando el control, debe considerarse la posibilidad de que los roedores objeto del control pueden ser resistentes. El resultado de la revisión debe aclarar las causas de la prolongación de los tiempos de tratamiento. Para buscar motivos de fracaso del control, véase también la lista de comprobación.

Otro propósito de cualquier revisión periódica del progreso logrado al utilizar rodenticidas, debe ser el de garantizar que se están respetando las indicaciones de la etiqueta del producto. La etiqueta del rodenticida reseña exactamente cómo el fabricante del producto y las autoridades de registro consideran y exigen que debe utilizarse el rodenticda para lograr la máxima eficacia y garantizar su uso seguro. En muchos países, la etiqueta no es sólo un conjunto de instrucciones diseñadas para maximizar la eficacia, sino también un documento legal que identifica los requisitos legales para la utilización del rodenticida.