Inspección

Es esencial que antes de la aplicación de cualquier práctica de control y programa de gestión se identifique y se reconozca el alcance y la extensión total de la infestación de la plaga que va a ser tratada. Una de las causas más comunes del fracaso de un tratamiento y para la prolongación excesiva de un tratamiento es subestimar la magnitud y la intensidad del área infestada como resultado de una inspección previa inadecuada. Subestimar la magnitud de la plaga conducirá a una mala implementación de las medidas de control. Este fracaso puede ser malinterpretado como una resistencia a los anticoagulantes. Los objetivos de la inspección inicial son, la identificación de las especies a tratar y de sus movimientos, la localización de los nidos y de las fuentes de alimentación, los riesgos para las especies que no son objeto de control y la localización de lugares apropiados para la aplicación segura y eficaz de las medidas de control.

Una inspección eficaz requiere que la persona que realiza dicha inspección posea habilidades de observación y capacidades prácticas y que sea capaz de identificar los movimientos de los roedores, a menudo sin llegar a ver a un roedor vivo, a partir de los signos y huellas que dejan. Al realizar la inspección, el técnico buscará los rastros que actividad los roedores han ido dejando. Estos rastros incluirán excrementos, huellas, marcas de la cola, daños materiales, manchas y regueros de orina (ratones comunes), madrigueras y orificios. Incluso el olor puede ser indicativo de la actividad de roedores.

A la par que busca señales de los movimientos de los roedores, el técnico tratará de identificar las razones por las que la zona está infestada y de identificar aquellos componentes del entorno que puedan necesitar ser gestionados como parte del programa de control para reducir su capacidad de carga. Dicha gestión no sólo ayudará con el control, sino que también reducirá las posibilidades de reinfestación después de que se haya completado el programa de control.

La calidad de la inspección es la base sobre la que descansa el resto de la estrategia de control, y debe ser realizada concienzudamente, por personal formado y competente que disponga del tiempo necesario para realizar el la inspección según los estándares requeridos.

Las nuevas tecnologías de inspección, que incluyen también opciones de control físico, se basan en la informática y la electrónica. Las trampas y los detectores de movimiento, equipados con la tecnología necesaria, pueden comunicarse con el ordenador y los dispositivos móviles del técnico de gestión de plagas, permitiendo así una constante supervisión a distancia. Configurados con una cierta experiencia, tales dispositivos son herramientas muy fiables y eficientes para la detección permanente de roedores, incluyendo documentación compartida. También pueden utilizarse para el control de infestaciones pequeñas o incipientes, como cuando los roedores se están acercando a una propiedad protegida como una fábrica de producción de alimentos. Como este segmento de la gestión profesional de plagas acaba de empezar a desarrollarse, en un futuro próximo podrían introducirse en el mercado una amplia variedad de soluciones eficaces para la detección, el seguimiento y el control físico de las plagas .