Contexto y alternativas

Contexto

El desarrollo de resistencias a los anticoagulantes es uno de los retos más importantes para el uso sostenible de los anticoagulantes en todo el mundo. En otras disciplinas de control de plagas, por ejemplo, control de plagas de insectos, hay disponibles productos con diferentes modos de acción insecticida y llegan al mercado nuevas sustancias activas. Esto no es así para el control de las plagas de roedores; de hecho, ocurre todo lo contrario. Hay una dependencia casi total de los anticoagulantes y la disponibilidad de productos químicos eficaces está disminuyendo en lugar de aumentar. En algunos países, como el Reino Unido, y quizás en otros países de la Unión Europea, la resistencia a los anticoagulantes está extendida y establecida, y es demasiado tarde para la consideración real de la prevención de la resistencia. Pero en otros países, donde la resistencia aún no está tan generalizada, la prevención de la resistencia debe considerarse de alta prioridad. Hay una serie de medidas que deben adoptar quienes gestionan las plagas para prevenir el desarrollo de resistencia a los anticoagulantes.

Alternativas

La resistencia a los anticoagulantes sólo se produce cuando estos se utilizan. Por lo tanto, toda supresión de poblaciones de roedores que puede ser realizada por otros medios proporcionará una forma de evitar el desarrollo de resistencias. Por ejemplo, la modificación de hábitats eliminando el alimento y los lugares anidamiento para garantizar que no sean favorables para la creación y el crecimiento de las plagas de roedores, reducirá el número de roedores. Esto a su vez reducirá la cantidad de anticoagulantes requeridos para su eliminación y, en consecuencia, la probabilidad del desarrollo de resistencias. El uso de trampas y placas de pegamento supone no seleccionar a favor del desarrollo de roedores genéticamente resistentes y por lo tanto es una manera positiva de prevenir su evolución. Lo mismo puede decirse del uso de rodenticidas no anticoagulantes, donde estos sigan estando disponibles o puedan llegar a estarlo. El uso de estas intervenciones en programas de gestión integrada de plagas debe promoverse de manera especial porque los programas que ejercen una gama de diferentes presiones de selección genética tienen menos probabilidades de promover el desarrollo de resistencias.

Idealmente, donde sean posibles alternativas eficaces a los anticoagulantes, debería considerarse el uso ocasional de distintos modos de acción.

Incluso si no se sospecha la presencia de resistencia, el uso ocasional de uno de los anticoagulantes más potentes puede prevenir la selección potencial de algún animal resistente.