Intervención indirecta

Exclusión o contención

Aunque pueden ser costosas, las medidas para impedir la entrada de roedores en los edificios proporcionan una solución a largo plazo para los problemas con roedores y generalmente no tienen efectos adversos. Estas medidas deben aplicarse siempre, preferiblemente antes de que las plagas de roedores se hayan establecido. Las medidas de exclusión sólo son eficaces si se inspeccionan con regularidad y las operaciones en los sitios protegidos se adaptan a ellas. Sin embargo, puede ser extremadamente difícil excluir de las edificaciones a algunos roedores, y en particular a los ratones comunes, debido a su capacidad para pasar por aberturas muy pequeñas. Después de la consecución exitosa de un programa de eliminación de roedores, siempre debe examinarse la posibilidad de proteger las instalaciones con barreras físicas, con el objetivo de prevenir la reinfestación.

Por otra parte, los ratones pueden ser introducidos inadvertidamente al interior de instalaciones protegidas junto con  mercancías entrantes. Por lo tanto deben tomarse precauciones, tales como el examen minucioso de la mercancía que entra en los almacenes, para evitar el fracaso de las medidas de exclusión debido a esta causa.

Un aspecto específico de la exclusión es el uso de las aparatos repelentes. Estos pueden tener como principio físico el electromagnetismo, los ultrasonidos y otros mecanismos acústicos. Hay muy poca evidencia científica en ensayos independientes de que estos dispositivos provoquen algún efecto significativo en el comportamiento de los roedores bajo condiciones prácticas. Lo mismo puede decirse de los productos químicos repelentes. Aunque se han llevado a cabo intentos para desarrollar dichos productos químicos, no existe evidencia científica alguna disponible que muestre que tengan efectos duraderos. 

El entorno y su higiene

Las operaciones destinadas a impedir el acceso de roedores a los alimentos, tales como el uso de contenedores a prueba de roedores y puertas ceñidas, probablemente no van a producir ningún impacto en especies no objetivo, aunque por supuesto estas acciones también impedirán el acceso de otros animales, tales como aves silvestres, que también pueden depender de estas fuentes de alimentos y agua.

Con el fin de impedir infestaciones de roedores, los locales deben limpiarse de toda la suciedad, basura, maquinaria y equipos viejos, acumulaciones no deseadas de paja y heno, etc. Las edificaciones deben despejarse de la vegetación circundante para así proporcionar un perímetro y un entorno inmediato abierto, en el que sus depredadores naturales puedan cazar los roedores. Si es posible, las áreas alrededor de los edificios deberían estar pavimentadas, o cubiertas con otras superficies duras, para evitar que los roedores puedan construir sus madrigueras. Una vez más, el único impacto sobre las especies no objetivo de tales operaciones será sobre los animales que utilicen los materiales eliminados como refugio y anidamiento.